La Tercera Persona

El balcón

El balcón es un lugar entre el yo y el otro. De ahí nos asomamos hacia el afuera manteniendo una perspectiva intima, observando los alrededores desde un lugar protegido, inaccesible a los demás, que a la vez nos hace visibles. Fue y sigue siendo dispositivo de exhibición para mostrarse al publico, para mostrar una imagen cuidadosamente construida de uno mismo. El balcón de Manet es quizás el caso más noto en donde este dispositivo compete con el marco del cuadro: amigos de familia del pintor, en su imperturbable postura burgués, salen a la luz del sol. Solamente en la penumbra del borroso segundo plano se vislumbra una privacidad oculta, esa misma privacidad que hoy se declara perdida, imposible. A través de una perspectiva igualmente artificiosa, el balcón en primer plano en “La mente en un lugar imposible” nos introduce al living de la casa del artista, a un aparente privacidad manifiesta que ya no pretende esconderse. Un espacio vacío, despojado de todo lo innecesario y lo accesorio, revela su estructura arquitectónica esencial, su esqueleto poblado de sedimentos emocionales escondidos que intentamos violar furtivamente. El hogar solamente es habitado por dos computadoras abandonadas que sustituyen la figura humana, anunciando la imposibilidad de acceder a la intimidad de su usuario invisible. Los dos dispositivos de comunicación, vínculos potenciales con lo exterior, nos hablan más bien de incomunicabilidad y aislamiento. Las imponentes dimensiones de la tela y la la rarefacción de formas en el espacio plantean una duración que nos impone permanecer, perpetuando la mirada hasta reconocer en lo ajeno lo que Lacan llamó lo “éxtimo”: lo más intimo que se encuentra en el exterior.

Walkman

Los auriculares que acompañan diariamente Cavallo en sus peregrinaciones urbanas se agrandan hiperbólicamente hasta expulsarlo y cobrar vida propia. Símbolo de introspección y ensimismamiento, se rebelan a su función preestablecida, entregando la playlist personal de Cavallo al publico, quien se vuelve sujeto de una experiencia ajena y a la vez se apropia de otro indicio de la intimidad del artista. La magnitud escultórica del dispositivo sonoro enuncia su carácter de talismán, herramienta prodigiosa que permite la coexistencia de interioridad y exterioridad, generando una esquizofrenia del yo: por un lado individuo solitario, sumergido en sus sensaciones más intimas, y a la vez hombre común, quien atraviesa obsequiosamente su propia existencia cotidiana. Los auriculares también funcionan como filtro entre nosotros y la realidad que nos rodea, generando estados mentales mutables que interfieren en nuestra percepción del mundo externo, proveyéndonos con una híper-visión que nos permite sorprendernos por detalles precedentemente inobservados. Esta híper-visión toma forma en “La tercera persona”; ubicado en el fondo de la sala el video replica la profunda perspectiva de la pintura, planteado una distancia con el objeto de observación y obligándonos a pausar. Cavallo interviene en la duración de las imágenes, dilata y contrae el tiempo lineal a través de recursos cinematográficos llevados al extremo, y nos impone nuevamente permanecer. Es objeto y a la vez sujeto de la obra, en búsqueda de una mirada objetiva sobre la vulnerabilidad que escenifica en su proprio ensayo. Ralentizando, duplicando y pausando fragmentos de grabación, desvela imperceptibles variaciones y pequeñas incertidumbres, convirtiendo el video en una composición visual que logra atrapar la mirada del espectador. Lo cotidiano, lo esencial y lo anti-espectacular se resignifican cobrando un valor central, constitutivo de un hiperrealismo radical.

El hombre, la luz y la ventana

1. Otro 1984

De los video games a los VHS, de los cassettes a los floppy disks y de la televisión por cable a las computadoras personales, los años 80 resultan paradigmáticos para pensar un nuevo modo de relación entre el hombre y las máquinas. La llegada de la PC, en el inicio puro potencial sin aplicación, pudo muy pronto resolverlo todo, desde llevar adelante la contabilidad de un negocio hasta realizar gráficos e imprimir los resultados. Lemas como “Welcome to someday” o “The man, the light and the Apple” explicitan una autoconciencia sobre la idea de ruptura que implicaba el uso de esas nuevas tecnologías. Ese someday futuro, heredero del proyecto moderno, que hacía su aparición en pleno presente, respondía y le confería una imagen a la fantasía de toda una generación. Vista desde hoy, esa década se convierte en el origen mítico de un modo novedoso de hacer pieza del hombre con la máquina. Nacía un fluido proceso de intercambio que, como la lengua materna, se incorporaría sin conciencia sobre sí mismo. En este proceso, que no es únicamente individual sino también social, se realiza la adaptación del ritmo de vida, las condiciones de la percepción y las estructuras mentales de una nueva generación. A raíz de estas transformaciones, los dispositivos tecnológicos no pueden considerarse una extensión ni una prótesis del individuo, sino partes constitutivas del proceso de intercambio: somos, todas las cosas en el mundo, máquinas orgánicas, técnicas y sociales. La tecnología digital no solo modificó radicalmente los procesos de producción industrial sino que ocupó un lugar privilegiado en la producción de subjetividad a escala mundial. Las computadoras personales, las consolas de videojuegos, la televisión satelital y, sobre todas las cosas, Internet, son medios para la modelización de los comportamientos, la sensibilidad, la percepción, la memoria, las relaciones sociales, sexuales, etc. Esta modelización de la subjetividad es inherente a la transformación de los sistemas productivos. Utilizar compulsivamente estos dispositivos implica que, la mayoría de las veces sin conciencia explícita, exista un acuerdo con la política económica hegemónica que hace uso de esas tecnologías para fortalecer el control y estimular el consumo. Por el contrario la demora en su utilización produce una suspensión del tiempo que puede convertirse en un gesto político. Mientras todo el espacio circundante funciona a una velocidad determinada, posibilitar la demora implica dar lugar a la conciencia crítica.

2. Máquinas del tiempo

Viajar en avión constituye una experiencia en la que el cuerpo, empujado por la máquina, atraviesa con violencia el espacio y el tiempo. Un simulador de vuelo permite una suerte de versión abstracta en la que el territorio se convierte en una sucesión de gráficos vectoriales y la sensación se reduce a la decodificación de datos numéricos. Estos dos modos, físico y virtual, se han fundido en la actualidad siendo casi imposible disociarlos. Las “realidades virtuales” se han vuelto hiperrealistas y la experiencia cotidiana (y con ella las relaciones interpersonales) cada vez más codificada. El cambio de una lógica sucesiva a una simultánea es consecuencia de una aceleración que no es ya interna a las máquinas sino característica de los procesos informáticos. La velocidad de los cuerpos llega a su límite, para dar paso al fluir de la información. Esta nueva instancia modifica el registro de las experiencias, que además de ser vividas posibilitan el hecho de ser comunicadas en tiempo real. Las pantallas, como las ventanas, permiten el acceso a información exterior, constituyendo el plano de conexión entre el sujeto y el mundo. Ese espacio al que accedemos abarca no sólo el mundo actual, sino todos los mundos experimentados ya y los futuros imaginados. Una plataforma como youtube da cuenta de una capacidad inédita de registrar y archivar las imágenes que la sociedad contemporánea produce. La experiencia del tiempo se enrarece: sentimos una cercanía inaudita entre lo sucesos actuales y los del pasado más remoto colapsando en el presente. El afán archivístico no es más que un intento desesperado por retener la experiencia; la contracara del avance tecnológico que podría arrasar con cualquier memoria histórica. Lo que aparece allí es puro sujeto demorando su desintegración. Un recital de Charly García en 1982 emitido por televisión abierta, grabado en VHS, digitalizado y reproducido en youtube está tan aquí y ahora como la pantalla que lo hace visible. Pintar un fotograma de ese video implica intentar atraparlo, detener su proliferación. Transformar esa imagen en una pintura reintroduce la sensualidad, dándole un nuevo cuerpo a aquello que alguna vez fue ruido, calor, olor, textura. La máquina-pintura opera sobre la imagen-experiencia convirtiéndola en algo deforme, brutal, grotesco, carnal. Un envoltorio plástico, una memoria RAM, un dispositivo en desuso. Despojados de su utilidad y carentes de función, los residuos tecnológicos se nos ofrecen como otra naturaleza a ser leída. Reunir esta clase de objetos en una estantería (versión doméstica del exhibidor comercial) habilita el trazado genealógico, la mirada cautelosa que inventa una configuración en la que cada objeto adquiere una nueva posición. El estante funciona como el lugar donde los objetos de consumo se muestran a un público privado. Pero es también una biblioteca, lo que transforma a cada objeto en un texto, y es un altar, lo que otorga a los objetos su lugar en un ritual sagrado. Cualquiera sea el caso, la obsolescencia del objeto es puesta en suspenso para introducir una atención adicional a su fugaz existencia. El ordenamiento de los elementos puede dar lugar a usos metafóricos, convirtiendo la función anterior del objeto en material simbólico que se suma a unas potencias formales. Una arquitectura construida con los despojos de la civilización actual, portando la memoria afectiva del desecho.

3. Mutaciones sensibles

La experiencia mediada por estas tecnologías genera una ampliación de las capacidades perceptivas de modo que, del tacto a la memoria, todo se extiende y multiplica. Funcionando como periféricos emocionales, nos hacen infinitamente sensibles y memoriosos, inteligentes y veloces. Pero también nos vuelven torpes e ineficaces, brutos, insensibles y desbordados. Si nuestra sensibilidad y emociones se producen en la conjunción cotidiana con los dispositivos tecnológicos, y estos operan en la producción de subjetividad a nivel social, podríamos pensar en la existencia de un subconsciente colectivo emocional que tiene su existencia en las máquinas. Un ser técnico-emocional independiente de nuestro ser biológico-social. Lo que se hace imperioso entonces es pensar de que manera pueden producirse procesos de singularización, de qué modo atravesar la producción industrial de subjetividad. Una vía podría ser desmontar los automatismos técnicos, las respuestas inmediatas a los requerimientos de las máquinas. Otra, inventar nuevos modos de sociabilidad que permitan reintroducir valoraciones diferentes a las de los modelos de sociabilidad capitalísticos. Una tercera, producir una nueva suavidad, un tipo particular de sensibilidad que atraviese nuestro entorno maquínico. Sin saberlo, alejados en el espacio y en el tiempo, nuestros hábitos y afectos hacen aparecer comunidades espontáneas que no provienen de un pasado común ni de semejanzas objetivas, sino de una participación conjunta de hombres, máquinas y animales. Estas comunidades, aún siendo provisorias, podrían generar lazos efectivos y producir transformaciones duraderas. Agustín Fernández Sol Ganim

Agustín Fernández, Sol Ganim,

Entrevista

Gran parte de tu obra está relacionada con los avances tecnológicos que se dieron en los años ’80. Como te parece que dichos cambios influenciaron la cotidianidad de tu generación y de la sucesivas?

A nivel generacional, el inicio de las computadoras hogareñas y el acceso a ellas provocaron un gran impacto. En esta época había una cierta excentricidad del objeto computadora, todavía no se entendía muy bien cual era la función que iba a cumplir, si es que a la Altair 8800 construida en 1975 se la puede llamar así hoy en día. Era emocionante tener una PC de escritorio, existía cierto misticismo alrededor de lo que podía llegar a hacer ese objeto.

Una maquina bastante primaria que controla impulsos eléctricos, un beat alto y uno bajo. EL contacto con este código era más estructural, sin unidades gráficas, simplemente interruptores y pequeñas lamparitas que indicaban una respuesta de algún tipo. Paradójicamente uno de los primeros experimentos que causo gran euforia fue realizado en una universidad de Standford donde uno de los estudiantes grabo en código una melodía de los Beatles (fool on a hill), la cual era transmitida por ondas eléctricas a una radio. Esta fue quizás la primera respuesta realmente estimulante que existió entre una pc y su programador.

Uno de los vínculos más fuerte con la tecnología viene de mi viejo, quien fue una figura importante dentro de los inicios de la tecnología en los colegios en los años post-dictadura. En el colegio en donde trabaja actualmente se empezó a implementar una idea “pionera” de la computadora en la educación que de alguna manera, se encontraba impulsada por esta premisa creativa experimental y estimulante de crear un programa para que nos devuelva aquello que creamos a través de algún tipo de traducción (input – output).

Me parece que hoy en día hay una relación un poco acrítica con la tecnología, que tiende ser funcional al mercado. Aparecen muchas personas vinculadas a una empresa que necesitan vender, y actualizarse. Cuando salieron las primeras planillas de calculo, como Excel, se aceleraron vertiginosamente varias cuestiones a nivel económico, global. Se podían resolver problemas a una velocidad muchísimo mayor que antes, y los ritmos de producción se aceleraron muchísimo y generaron una forma de anticiparse a lo que va a pasar. Al anticiparse uno tiene la posibilidad de especular ya que se maneja todo en base a las estadísticas que te dan las computadoras, que funcionan a un ritmo del cual terminas siendo esclavo. Esto es cierto a un nivel micro también. Quizás no lo notamos mucho porque forma parte de nuestra cotidianidad, incluso de nuestro inconsciente y no vamos a ir en contra de eso, pero si creo que la velocidad estimula algo que va a una velocidad mayor de lo que nosotros podemos procesar, y a veces está bueno detenerse un toque.

Actualmente estoy mas consiente de eso. Al trabajar en un colegio veo pasar generaciones y generaciones de chicos. Un docente es una persona bastante inmóvil, detenida en el tiempo. Te vuelve mas en contacto con algo emocional, pero a la vez ves como que las generaciones van cambiando mas rápido. Y uno se queda ahí, quizás es la imagen que yo tengo de un docente de hace 30 años trabajando ahí, que sería mi viejo y no solo él. Uno se vuelve obsoleto. Creo que con el tiempo la función que puede tener una persona grande con respecto a la tecnología y el mundo se desvaloriza. Los chicos te hacen sentir obsoleto. La publicidad incluso. Me acuerdo muy patente de una en la que un niño de uno de los empleados de una empresa iba a hablar con el jefe del padre diciendo que sus compañeros de trabajo dejen de molestar a su papá porqué tenia un teléfono con tapita. Yo en este momento tenía un teléfono con tapita e ironizaba todo el tiempo con los chicos del colegio porqué tenia ese teléfono. Y lo tenia no porqué estaba en contra de la tecnología, sino porqué los otros salían muy caros. Me parece que la tecnología se está pronosticando como algo que tenes que sí o sí aprender. Y la verdad es que no a todos los chicos les interesa, no todos tienen la aptitudes para eso, sino que tienen otros tipos de inteligencia.

Vos trabajas con dispositivos tecnológicos, tu obra es sobre la tecnología, pero dudas sobre su masificación. Es como si tuvieses un código ético bien preciso que rige tu relación con el mundo tecnológico..

Yo creo en una manera de utilizar la tecnología. Para mi no es solamente pasar el dedo sobre una pantalla. Me interesan las maneras creativas de usarla. Es como si al facilitar al usuario las herramientas para construir cualquier cosa la libertad de salir de lo que ya está predeterminado se anula. Cuando uno maneja un auto necesita primero comprender como funciona el auto, pero con el tiempo automatiza el proceso. Como cuando aprendes a caminar. Pero qué pasa cuando pensas en caminar? O caminas muy lento y te das cuenta de lo que estás haciendo? En la danza estas relaciones deben ser más conscientes. Quizás es una inteligencia un poco obsoleta, pero me parece híper-productivo a nivel creativo, a nivel de trasgresión de eso que te están dando. Por lo general los programas siempre están en función del entretenimiento, de facilitar o acelerar el trabajo. Las herramientas que existen están vinculadas a formatos predeterminados. Hace poco hicimos un afiche con los chicos de quinto grado: yo les dije que solo podían usar dos herramientas predeterminadas, y salieron unas cosas geniales, híper-diferentes, personales, subjetivas. Había un afecto representado. Hubo muchísima mas interacción con pocas herramientas que con los formatos ya preestablecidos o con demasiadas opciones. A veces para ejercer la libertad se necesitan pocas cosas.

Por eso también trabajas bajando la resolución de la imagen? Muchas veces alteras la función usual de la tecnología, transformándola en algo diferente de lo predeterminado.

Sí, muchas veces empieza con un error, pero después lo utilizo, incluso lo cargo de contenido.

En realidad es una actitud muy política, aunque vos no quieras que sea definida tal.

Sì, híper. Que no sería político hoy en día?.. Eso capaz me lo dio la docencia. Yo estoy constantemente intercambiando ideología con los chicos. Los chicos no son personas pasivas. El “para que me sirve esto?” ya es una pregunta interesante para mi. Es un estimulo de reflexión y una oportunidad para dar una respuesta que estimule a hacer cosas que no están dentro de nuestros programas predeterminados. Muchas veces tu obra se interpreta como un acto nostálgico de rehabilitación de objetos tecnológicos hoy en día anticuados, obsoletos. Te identificas con dicha interpretación? Trabajas con lo que tenes a tu disposición o intencionalmente con cosas del pasado? La verdad las herramientas que yo necesito no son tantas, por ejemplo para hacer un audiovisual, utilizo Power Point. Mis materiales son un universo de herramientas que están alrededor mío. En realidad la idea de utilizar el power point surgió en una clínica con Estupía: una compañera llevó una presentación que era tan fuerte como su obra. A partir de ahí se me ocurrió que el power point podía ser una herramienta creativa, modificando su formato. Cada programa tiene su aura, su esencia. Yo veo un dibujo hecho en Corel y lo reconozco. El power point es bastante extraño al usarlo así. Parece algo místico, todo en slight motion. Quizás reconocemos lo nostálgico de los objetos de igual manera en los sujetos y por eso parece nostálgico.

En realidad lo que vos haces es de-funcionalizar el power point..

Si, su uso comercial. A la vez estoy muy familiarizado con el programa, lo uso mucho. Nosotros explicamos cosas con power point, hace muchos años. Es muy funcional en su origen. A la vez lo se usar, y no necesito otras cosas. A la vez creo que uno es más trasparente cuando no se tienen tantos recursos. Se vuelve mas afectivo el programa. No se si se trata de nostalgia. Por ahí mi obra es nostálgica pero yo no siento nostalgia por mis obras.

Qué papel juega tu juventud en tu obra?

Yo en esa época no estaba tanto en contacto con la tecnología. Quizás con la tele. Era fanático de las películas de ciencia-ficción. Los efectos especiales me fascinaban, me emocionaban. Ahora me interesan más que nada los que tienen alguna enunciación existencial sobre la tecnología. “Contacto” es una de ellas. En general siempre cine de Hollywood. Yo me siento como un director de cine que muchas veces despliega muchos recursos que lo trascienden a él (las luces, la fotografía etc.), pero que a la vez están sometidos a él. A mi me pasa algo parecido: si bien hay cosas que quiero que sean así no las controlo del todo. La elección de ciertos materiales obsoletos. Son todas elecciones conscientes, busco que mi obra responda a cierta aura cinematográfica para que de un mensaje, pero a la vez descreo del mensaje mismo.

Cuál es tu actitud hacia los avances más recientes de la tecnología?

Si tuviera una computadora de ultima generación quizás la usaría. Me llevaría un tiempo quizás actualizarme. Creo que tengo un acostumbramiento a algo. Sale algo nuevo y en algún momento lo usaré, pero no tengo una ansiedad por actualizarme. Siento que no lo necesito. En algún momento será, pero no es porqué me proponen la actualización y en seguida la asumo. A la vez porqué se que las actualizaciones necesitan un tiempo para funcionar realmente. Después me interesa ver que sucede en la gente a través de la novedad introducida por el nuevo elemento técnico. Me interesa mas algo filosófico con el sujeto. La invención del walkman, y la relación humana que hay con ese objeto técnico… debe haber sido muy loco en sus inicios. A veces cuando veo un grupo de gente donde todos están mirando a las pantallas de sus celulares me parece de asistir a la virtualización de la vida real. La gente está tan ensimismada en esa comunicación que se olvida del lugar en donde está etc…

Cuando trabajas con recuerdos, memorias etc. (Un punto poderoso , Acantilado) los modificas a través de dispositivos tecnológicos, que es lo que te interesa de esa manipulación?

En el caso de Un punto poderoso me encantó ir a sacar fotografías a un ambiente tan intimo, era desvelar lo intimo. La intervención tecnológica la asociaba a algo muy transparente. Cada cosa que movía en esas fotografías era una anécdota, algo de la memoria. Como si fuera una especie de estrategia incomprensible, porqué los otros no conocen las anécdotas. Para mi era transparente visibilizarlo casi de manera torpe. Fue una obra donde el público ideal era mi familia. Y les encantó, quedaron sorprendidos porqué su casa era el material de mi trabajo, fue una invasión. A la vez para mi fue un especie de reconocimiento del lugar, una toma de consciencia de que cada cosa estaba puesta en cada lugar por algo, y ese algo era una idea, una psiquis. Me interesaba la psicología de cómo estaban los objetos en la casa. Me sirvió para entender de donde vengo yo. En algunos caso ironizo con algunas aptitudes cotidianas de mi familia. En un gesto medio irónico-rebelde, por ejemplo acentuó la mancha del sillón, o el cuadro de Dalí, ahora de repente lo cambiaron de lugar pero solo por un tiempo. Lo interesante es que el video está actuando en alguna manera, o quizás ellos también están tomando conciencia. A veces es interesante emitir juicios sobre los padres y ver que pasa.

Contáme de Mover cosas con la mente, la fotografía de los objetos tecnológicos.

Yo me mudé y empecé a mudar cosas, a detectar que casi de manera inconsciente estaba trasladando o traduciendo la ubicación de las cosas de manera muy parecida a como estaban las cosas en la casa de mis padres. Eso pasó con los estantes, no sabia que hacer con los estantes y cada vez que volvía a casa siempre había algo fuera de lugar. Se había caído algo o no se.. una vez incluso se me cayó el estante. Un fantasma moviendo cosas. Son objetos que están al origen de toda una serie de actualizaciones sucesivas. Empecé a moverlos casi como si estuviera componiendo una pieza. Me gustaban mucho los diseños de los objetos. Hay una capa medio inconsciente en ese proceso. Incluso yo los estaba depositando ahí, no los estaba pensando como obra. Era poner en relación cosas, vincularlas, jerarquizarlas. Después, cuando le saqué la foto pensé de ponerle una sombra muy de abajo, medio fantasiosa, que hacía sombras. Pero no, al final decidí ponerle una luz muy conceptual, blanca, bien de frente, que me sirvió para el dialogo con la maqueta en la sala de la muestra en Pasto, allí se volvieron monumento y a la vez salieron de mi estante.

Contame mas de la pintura Algo que dura y de Orient, cual es el valor de reproducir pictóricamente una reproducción tecnológica?

En el segundo caso fue mas aleatorio, el marco se lo puse ahora, la pintura la empecé hace tres años, con lo cual es mucho mas ambiguo lo que sucede. Es una actualización, me gustó jugar con la idea de actualizar una pintura que había empezado hace tres años. En Algo que dura el proceso medio psicótico de pintarla me atrajo muchísimo, partir de una imagen así me sirvió para actualizarme, pero de otra manera. Yo venía de pintar muchísimo esos paisajes rocosos, de afiches apocalípticos, y cuando arranqué la pintura tenía la ambición de que fuera enorme. Si las imágenes se pixelan mas cuando son grandes, pensé que eso agigantado cobraría un sentido solemne, o sublime, de esa imagen en particular. Siempre tengo un vinculo emocional que no se si es necesario decir, pero que para mi es muy importante. En relación a la fecha del recital, que tampoco la enuncio pero está ahí. Todos esos datos que no enuncio, busco que realmente sucedan en la pintura, esa es la ambición. El proceso de esta pintura fue rarísimo, de incomprensión, de arrebatar otros limites que tenía, las imágenes ideales, las imágenes potencia de las ideas. Me animé a hacer cosas que no venía haciendo, a nivel pictórico: trabajar de una manera diferente los personajes. Fue casi programático: tuve un momento en que tenia que llenar todo eso, como pude, de negro, trabado difícil como un desafío personal inútil. La ubicación de los objetos fue otra cosa que me costó muchísimo. Después, trabajar copiando la impresión de ese fotograma que era muy oscuro y pequeño, todas trabas. Lo que en principio me atrajo de esa imagen fueron las luces corridas, un detalle de los ’80, la parilla con las luces que se iban para cualquier lado. Además, Charly para mí era un ídolo. Casi terminé haciendo dos cuadros en un punto: había trabajado mucho las luces y lo de abajo estaba bocetado, casi fantasmal. Después empecé a trabajar directamente a partir de la pantalla de la computadora, que tenía otra luz. Después le puse inventiva propia: las parillas que suben lateralmente no están en el fotograma, todo el cablerio en el piso tampoco. Pintar a partir de ese dispositivo me animó a probar cosas que quizás si estuviese pintando a partir de la nada no se me hubiesen ocurrido. Me gustaba que aparezca el dato de la tv, y el dato de la pantalla de computadora apareciesen juntos en una misma escena. El dato de la tv aparece en el horario y en la temperatura, que es proprio del registro en videocámara VHS. El dato de la pantalla de computadora aparece en la línea de YouTube.

En el marco de tu practica artista, cual es la relación entre pintura, fotografía, video, e imágenes digitales? El medio define el contenido o viceversa?

Hay una especie de selección natural. Hay cosas que me parecen interesantes y yo se lo que va a ser una pintura, lo que va a ser una fotografía etc. Igualmente lo que me parece interesante lo detengo en el tiempo. El recital de Charly García lo estaba viendo hace mucho, hasta que algo le encontré, o lo cargué. Y hacerlo pintura me parecía detenerlo aun mas. Es el contenido que define el medio. Del contenido surge lo voy a hacer, los medios son funcionales conceptualmente al contenido, y todos están en un mismo plano, no tengo prejuicios de valores o una jerarquía predefinida. El fotograma claramente tenía que pintarlo, a nivel conceptual me parecía una traducción atractiva, con un sentido afectivo y potente.

Como interviene la “estética de los pixeles” en tu obra (ovalo, videos, dibujos)?

Yo detesto afiliarme a esa “tradición” de los fanáticos del pixeles. En algunos casos es inevitable utilizarlos, pero nunca están sin relación con el contexto. Sucede algo en relación a donde pongo el pixel que claramente crea una oposición o un contraste conceptual. Los pixeles en el ovalo, en la imagen religiosa, me parecían anacrónicos. O me parecía que representaban un aumento del color real. Eso ya era para mi algo conceptual. En los videos si hay una especie de fascinación de la imagen que se generaba sola. En ese caso si estaba muy inmerso en lo que se generaba solo, pero ahora ya no me interesa tanto el laboratorio. Me parece que en ese momento estaba experimentando bastante, ahora no se si me interesa tanto funcionar como laboratorio. Es como si el contenido se hubiese vuelto mas importante que la forma. Pero vengo de una tradición muy formalista y se ha vuelto un mix extraño. Hay cosas que controlo y otras que no, que no las quiero controlar, a propósito, porqué dan resultados que me interesan y me sirven, un equilibrio.

Benedetta Casini

Revista Maleba

Nota sobre la muestra “El hombre la luz y la ventana”

La semana pasada visité la galería PASTO donde inauguraba la muestra El Hombre la luz y la ventana de Pablo Cavallo curada por Agustín Fernández y Sol Ganim. Entré y pensé automáticamente en todos los dispositivos tecnológicos con los que conviví desde que me acuerdo, las ideas al respecto, las fantasías futuristas (todavía espero el auto volador que me prometieron para el cambio de milenio). Me acordé de los primeros videojuegos los de la casetera de la Commodore 64, la tortuga del Logowriter, el visual-basic donde nos divertía programar cosas simples. Me acuerdo de un juego vectorial donde había un triangulo en movimiento que disparaba líneas y puntos a otras formas que aparecían en un espacio totalmente vacío, era muy fácil y atrapante, como otra dimensión. La muestra llegó en un momento en que estaba pensando estas cuestiones, y otras. Unas semanas antes vi las peliculas Interestelar, las biografías de Turing y Hawking y participé en el seminario Misterio Ministerio en la Universidad Di Tella. En fin, mucha información que acrecentó mi interés sobre un tema: Internet y la tecnología en relación a la producción constante y masiva de imágenes. “Me acordé de los primeros videojuegos los de la casetera de la Commodore 64, la tortuga del Logowriter, el visual-basic donde nos divertía programar cosas simples. Me acuerdo de un juego vectorial donde había un triangulo en movimiento que disparaba líneas y puntos a otras formas que aparecían en un espacio totalmente vacío, era muy fácil y atrapante, como otra dimensión.” Después de pasar por la muestra e intercambiar mails con los curadores y el artista pensé y escribí mucho acerca de la tecnología y la acción de Internet en nuestra vida cotidiana. Esta es la reflexión mas extrema, por decirlo de algún modo, que tuve. El código binario que utiliza cualquier sistema operativo, se me presentó en algún momento de todo este “análisis” como algo cercano a la humanidad, por tratarse de algo similar a las dualidades con las que convivimos: día/noche, prendido/apagado, luz/oscuridad, calor/frío, aunque no creo que todo sea blanco y negro, este código de 0s y 1s de algún modo me sonaba.
Quienes investigan el tema y trabajan en correr la frontera tecnológica afirman que ese código ya es obsoleto, que no abarca todo el espectro de soluciones necesarias. Hoy un programador de sistemas me contó que ahora el desafío es utilizar qubites en lugar de bites, que estos qubites posibilitan algoritmos cuánticos que permitirán traspasar las limitaciones que presenta el código binario. Pareciera, si esto se logra, que ya no se trata de 0s y 1s y que la velocidad de procesamiento de un sistema operativo sería mayor a la de la luz, imperceptible.  Y nosotros seriamos los responsables de manejar estos nuevos sistemas  ; ) ¿No pareciera tener más que ver con el  aún misterioso funcionamiento del universo? A mi modo de entender, es algo que  supera ampliamente nuestra capacidad, algo totalmente fuera del tiempo, algo que ya es en sí. La pregunta es, ya trascendimos? Y si trascendimos, qué es lo siguiente? Parte del texto escrito por Sol y Agustín para la muestra dice: “Si nuestra sensibilidad y emociones se producen en la conjunción cotidiana con los dispositivos tecnológicos, y estos operan en la producción de subjetividad a nivel social, podríamos pensar en la existencia de un subconsciente colectivo emocional que tiene su existencia en las máquinas.Un ser técnico-emocional independiente de nuestro ser biológico-social”. “¿No pareciera tener más que ver con el  aún misterioso funcionamiento del universo? A mi modo de entender, es algo que  supera ampliamente nuestra capacidad, algo totalmente fuera del tiempo, algo que ya es en sí. La pregunta es, ya trascendimos? Y si trascendimos, qué es lo siguiente?” La muestra da la sensación de estar en un museo con piezas arqueológicas, dispuestas de manera que funcionan aun siendo “residuos tecno-lógicos” de algo de lo que sucedió, como si nuestra evolución fuese la materialización de ese ser técnico-emocional o la simbiosis  del uno con el otro, el biológico-social y este ser evolucionado se encontrara de frente con su propio origen.

Gonzalo Becca Varela